En la última vuelta del Maratón de Valencia, un inesperado tropiezo cambió el destino de la prueba. Un corredor de 28 años, sin intención de causar daño, chocó contra la pierna de la española Ana Martínez, dejándola fuera de la pista. Lo que parecía una tragedia se transformó en una historia de superación: Ana, con una férrea determinación, se reincorporó tras una breve pausa, cruzó la línea en primer lugar y, entre lágrimas y aplausos, dedicó su victoria al hombre que la había derribado, quien, sorprendentemente, la acompañó a la meta para felicitarla. La escena, captada por cientos de cámaras, se volvió viral y recordó al mundo que el deporte es, ante todo, una cuestión de corazón.
